«Hay libros que no existen porque nadie sostuvo el espacio donde podían escribirse.»
Historias escritas por mujeres, leídas por todos.
Todo el catálogo del sello está firmado por autoras. Sin cuotas y sin excepciones simpáticas: es la regla que define a la casa.
La dirección editorial, la lectura de manuscritos y la decisión final son de mujeres. Libroli pone la plataforma, la imprenta y la tecnología; el criterio es de ellas.
Los libros se venden y se leen sin distinción. La exclusividad está en quién escribe, nunca en quién puede leer.
Un sello no se anuncia: se demuestra con lo que publica.

Cuando una mujer entra en una Carpa Roja, recuerda quién es. Este libro te enseña a sostener ese espacio.
Hubo un tiempo en que las mujeres se reunían. No para producir, ni para arreglar nada: para escucharse. Ese espacio tenía telas rojas, un círculo, un…
Va a salir de la convocatoria abierta. Si escribes, esta portada puede ser la tuya.
Mandar mi textoAntes de que existiera un sello donde escribieran mujeres, hubo mujeres mexicanas que hicieron primero lo que nadie esperaba de ellas. Esta serie es nuestra manera de guardarles el lugar.
Primera médica titulada en México. Tuvo que pedir permiso al presidente para presentar su examen.
Primera ingeniera civil del país. Calculó estructuras cuando el aula entera era de hombres.
Primera bióloga mexicana. Pasó un siglo entero aprendiendo el nombre de cada cactácea.
Le dio a México su propio mapa del clima. Su clasificación todavía se usa en cada estudio del país.
Partera tradicional zapoteca. Setenta años recibiendo vidas en Oaxaca con las manos y el saber de su pueblo.
Astrónoma. Hizo que millones de personas miraran hacia arriba y entendieran, en español, qué estaban viendo.
Emblemas originales de Tinta Violeta. La serie sigue: si hay una primera que falta, escríbenos.
Durante mucho tiempo la respuesta estuvo en muy pocas manos, y casi nunca fueron manos de mujer. No hablamos de talento: hablamos de quién tenía la llave de la imprenta, quién firmaba el contrato y quién decidía que un tema era «demasiado de mujeres» para interesarle a alguien.
Tinta Violeta nace de una idea simple y bastante terca: si el problema siempre fue quién sostiene el espacio, entonces hay que sostener el espacio. Aquí escriben mujeres. Aquí editan mujeres. Aquí la decisión de qué entra al catálogo la toma una mujer.
Lo que no hacemos es cerrarle la puerta a nadie que quiera leer. Un libro que solo pueden leer las mujeres no cambia gran cosa; un libro escrito por una mujer que llega a todo el mundo, sí. Por eso la regla completa cabe en una línea.
Educadora menstrual, especialista en terapias alternativas para mujeres, conferencista, escritora y directora de Templo Interior y Carpas Rojas México. Miembro del colectivo la Tribu Roja desde 2018. Desde 2011 acompaña a mujeres en los procesos relacionados con lo femenino y el autoconocimiento, con la educación y la conciencia como herramientas principales.
Nada entra a Tinta Violeta sin pasar por su lectura.
Oficio, lecturas y trastienda editorial.

Un libro leído a solas es un libro. El mismo libro con los subrayados de otras mujeres en el margen es otra cosa.

No buscamos que esté perfecta. Buscamos tres cosas que casi nadie sabe que está mostrando.

Ninguna de las autoras que admiras esperó el permiso. Lo que esperaron fue una mesa, una hora y alguien que leyera.
Un cuaderno breve con textos de mujeres que todavía no publican y de algunas que ya publicaron mucho. Se lee dentro de Libroli, con su portada, su registro y su ejemplar numerado. Cada tanto, los números se juntan en una antología impresa de tiraje corto, firmada y numerada.
Cualquier mujer que escriba en español. No necesitas haber publicado nunca: de hecho, la mitad del número está reservada para quien no lo ha hecho.
Un texto inédito de entre 800 y 1,500 palabras. Cuento, crónica, ensayo breve o poema largo. Un texto por persona en cada número.
La dirección editorial del sello y su comité de lectura. Sin cuota de entrada, sin costo de publicación y sin letras chiquitas.
Tu texto publicado con tu nombre, tu ejemplar numerado del número, tu obra registrada sin costo en Acta Prima — y algo que ninguna revista te da: las estadísticas reales de tu lectura. Cuánta gente te leyó, hasta dónde llegó y qué frase subrayó.
La convocatoria del número cero está abierta. Déjanos tu correo y te mandamos el tema, la fecha de cierre y la dirección a donde enviar tu texto.
Te escribimos solo por Tinta Violeta: un correo cuando abre el número y otro cuando cierra. Nada más.
No es un grupo de WhatsApp ni una llamada de los martes. Es el libro mismo convertido en lugar de reunión: durante un mes leemos el mismo texto y, en el margen, aparece lo que subrayaron las demás.
Aquí lo leemos completo. Y si es bueno, lo publicamos con tu nombre.